Biblioteca Virtual Joaquim Vicent Guimerà
Las Alas del Miedo La Tierra de Todos Nosotros
Xantha Aganhí Tarha. En las noches frescas del páramo, de nuestro páramo; cuando la manta de piel de candra entretejida hace que nos acerquemos los unos a los otros al reflejo de la fogata a escuchar las más viejas historias y tradiciones que el pueblo libre nosotros los giranos guardamos en nuestra misma piel. Y eso lo digo así, de esta manera, porque cada uno de nosotros guarda en una parte de su cuerpo el recuerdo de cada una de las tradiciones que nosotros debemos recordar. Y yo sé, que en la palma de mi mano está la leyenda de los primeros giranos que se desenvuelve con la progresión de los tiempos en cada una de las marcas: las líneas de vida y de tránsito que marcan mis manos y mis brazos, y mis pies, y mis piernas, y mi propio cuerpo. Y sé, que cuando pongo mis dedos entre las líneas de mi mano y siento esta o aquella pequeña línea o surco, o frunce..., es entonces cuando llega a mi mente todo aquello que he ido aprendiendo y que he aprendido a la vez a situar en mi recuerdo con una perfección con la que el olvido no puede luchar. Y así pues la tradición de los eliates, o la de sus hermanos los hijos de la eleama..., o la leyenda de la rosa azul del páramo, o la cuenta que nos introduce en el mismo principio de la Tierra de Todos, de nuestra tierra. Y así, cuando Xantha, con su voz suave, sin subir nada más que una octava el tono de la firmeza de su sabiduría, pero llegando a todos nosotros con una modulación perfecta impostada en el mismo alma de su experiencia.... Así, cuando Xantha nos cuenta esa historia que nosotros conocemos palabra por palabra, pero que sin embargo deseamos oír de sus labios sabios; es entonces cuando mi mente vuela entre los más antiguos de los tiempos antiguos, cuando el primer navío de los hombres llegó desde las mares (¿por qué los giranos, que somos un pueblo que nunca ha llegado a conocer la mar hablamos de ella como una mujer y no como un hombre?), llegó desde las mares más lejanas más allá de esta Tierra de Todos. Xantha habla del navío como de un gran cascarón de metal que atravesó la oscuridad del firmamento para caer desde el centro de la Nada hasta la misma Tierra de Todos. Y yo, al escuchar estas palabras miro en los ánimos de todos y cada uno de aquellos que nos rodean y me doy cuenta que estas palabras suenan más a fantasía lejana que a otra cosa. Y yo, dentro de mí, escondido, agazapado y a la vez atento y bien atento a todo lo que me rodea y envuelve, distingo entre estas frases sacadas de los ciclos, de los periodos y de los milenios a través de las generaciones de voces que han ido recitándolas una a una hasta la época en que estamos ahora viviendo..., y comprendo que puede haber realidad en estos hechos. Y esto es porque yo también, soy a la vez Umma, y Pav, y Ras, y Pablo; y mi existencia es un puente entre este mundo y la vieja Tierra..., y por todo ello encuentro esta leyenda muy cerca de la realidad. Y el lugar primigenio en donde los hombres y las mujeres de las diversas razas decidieron separarse para llenar y para poblar la rica tierra que era el Mundo de Todos, (porqué ese nombre es el que le dieron los que vinieron en el navío), y así ha sido bautizado y así ha sido nombrado desde siempre como Tierra de Todos, el Mundo de Todos Nosotros, La Tierra de Todos, Nuestra Tierra de Todos..., y tantos y tantos nombres que vienen a significar lo mismo o, por lo menos, a querer significar que es el lugar en donde todos los hombres podían llegar a vivir en paz. Y unos formaron las ciudades y los estados, y los reinos. Y otros se fueron a vivir y a convivir con todos los seres vivos en las Tierras Vírgenes. Y los otros buscaron los hielos y el manto blanco de los lugares de más allá del frío. Otros pueblos se dedicaron al comercio, y a la artesanía... Y nosotros los giranos dice Xantha y lo dice con la voz que le sale del mismo pecho del alma, seguimos siendo lo que habíamos sido siempre: el Pueblo Libre que decidió perderse entre los páramos y vivir a su modo según unas tradiciones que se remontan a mucho más allá de los más antiguos tiempos de la Tierra de Todos, de nuestra Tierra. Y Xantha Aganhí Tarha nos habla de la colina en donde la hierba adquiere un color azulado, un lugar a donde los animales no se acercan porque sienten la fuerza de otro mundo bajo sus pies... Un lugar en donde los árboles crecen dejando sus ramas extenderse por la tierra, como si quisieran besar la memoria del más lejano pasado de nuestro mundo. Es un lugar llamado: el Primer Eje del Mundo..., es una colina que tiene un nombre de leyenda: La Colina del Principio..., pero que nadie sabe dónde está, puesto que su situación geográfica milenios ha que se perdió entre los rincones de la memoria del hombre... - ¿Y cómo podríamos llegar a reconocer esta colina...? - Por las pistas que nos da la tradición y por nada más... Si es que esta tradición nos dice la verdad y ésta no ha sido cambiada por el paso de los milenios... Es una bella historia. Y tengo claro -y me lo anoto dentro de como una de las cosas que quiero llegar a descubrir-, que en el momento en que me sea posible, quiero intentar localizar el monte mítico en donde se encuentran aún esos primeros vestigios de la llegada del hombre a este mundo. Si es posible que algo pueda perdurar de ellos tras las Luchas de la Luz y el borrar de la memoria del tiempo, me gustaría conocer la nave que trajo a este mundo a los hombres. Y mientras Xantha habla y extiende su historia por todas nuestros espíritus, y por nuestras mentes llenándolas de las tradiciones que nos llegan desde nuestro más remoto pasado, yo, medito sobre el descubrimiento que he hecho en este mundo: fui traído aquí y he sido revivido en el Poder de los gens..., y sin embargo pienso en tantas y tantas cosas que como humano primero, como niño nacido en mi Tierra en mi planeta Tierra, que como ente que sabe de la antigüedad de mi propio ser: soy Ras, el príncipe de los gens, el último y el primero de todos... Y con ello pienso que los humanos llegaron desde otros lugares con su nave, con su navío estelar... Y pienso que los seres vivos que trajeron los humanos llenaron y ocuparon este mundo como si fuera el suyo propio, el original y convivieron con aquellos que aquí ya había. Y más allá de este pensamiento acuden a mi mente -buscando más allá de los más viejos legajos escondidos más abajo de los más recónditos rincones del interior de mismo-., veo al ya extinguido Dracc como el rey de la vida, y a los dreissiformes como sus hijos heredados, y a los hombres dragón como los guerreros del pasado, y al gen como el fruto de la unión unigénita de Dracc con una de las doncellas humanas de los primeros tiempos del segundo Inicio. Y más allá de todo eso veo al Dracc extinguido por el tiempo, por el inmemorial paso de un tiempo literalmente infinito.., y le veo renacido con forma de cuerpo humano y Poder que va más allá de la comprensión de los hombres. Y veo a Dracc vivo y patente, ahora en este tiempo, allá en la Fortaleza, en el Castillo Rojo. Y cuando las brasas se apagan, todas las mentes del campamento están ya libres y cabalgan por los senderos del sueño. Cubierto con la ligereza y la calidez de la manta de piel de candra entretejida descansa mi envoltura de humano mientras mi yo interior lanza invisibles sondas al más que rico mundo interior de Xantha..., buscando entre sus recuerdos -que son a la vez propios y a la vez perlas que el pasado genético de los giranos han depositado en su cerebro y ella ha sabido descubrir por misma-, todas aquellas pistas que me hagan conocedor, más conocedor, de los secretos que encierra el hombre y el pasado del hombre. Y me mantengo casi al margen, suavemente y sin más que acariciar los recuerdos, sin ir a los nexos de unión que hay entre el espíritu y la mente en los almacenes físicos en donde está depositado el pasado genético de los giranos. Y mis descubrimientos: la acumulación de sutilezas que el cerebro humano no sabría que tipo de utilidad puede llegar a tener, van haciendo cadena para reunir esta información que yo a la vez como girano y humano, y como descendiente y poseedor de la razón de Dracc, y asimismo como ser salido de un sustrato nuevo de un lugar, que es la Tierra, que aún no he llegado a considerar con suficiente claridad si pertenece al pasado o al futuro del lugar en donde me hallo; todo ello me hace considerar que la Misión que me lleva va más allá (mucho más allá), de toda la razón que se me ha dado desde la Fortaleza. Y veo que la sutileza de Zaha ha hecho que llegue a muchas más conclusiones que las que en principio hubiera podido llegar a considerar... Y al final, porque yo también soy todo lo humano que cualquiera de quienes reposan ahora junto a pueda ser, mi parte de hombre vuela por los mundos del sueño y mi cuerpo descansa y reposa aún a sabiendas que mi parte original siempre está alerta y vigilante. Pàgines 53-55, Capítol IX
Capítulo 1......... Ras..................................................................... 9 Capítulo 2......... Víctor.................................................................... 21 Capítulo 3......... La Caza................................................................ 35 Capítulo 4......... El Pueblo Libre................................................. 47 Capítulo 5......... Rolar de Wy....................................................... 65 Capítulo 6......... Estudiante de la Memoria....................…………....... 87 Capítulo 7......... Las Tierras Vírgenes........................................ 99 Capítulo 8......... Hollat.................................................................... 115 Capítulo 9......... Delfines............................................................... 139 Capítulo 10....... Sasa...................................................................... 149 Capítulo 11....... Tisha..................................................................... 167 Capítulo 12....... Las Sombras de la Luz..............................….. 185 Capítulo 13....... La Forma Verdadera................................….... 199 N
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